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Lírica medieval hispánica | Imprimir |

Autor: Nancy Olivares Peña

I.

Vivimos tiempos en los que robarle un instante al tiempo para hacer que las cosas perduren es algo natural. Tanto que ya no nos fijamos en lo palpable sino que atendemos la realidad como fotografiable y nos hemos olvidado, o por lo menos ignoramos, como disfrutar los instantes. Nuestra apreciación se ha vuelto nula y ahora nos deleitamos con una imagen que reproduce, casi siempre parcialmente, un momento, un lugar, una cara o una melodía.

Olvidamos al viento, olvidamos que un árbol nunca es igual a otro, que la música nunca es la misma porque los intérpretes y los recintos donde se interpreta cambian. Olvidamos que los instantes no se repiten. Y a cambio de la prisa por guardar esos momentos en grabadores nos quedan imágenes y sonidos violentados, los cuales, a pesar de que nos evocan ciertas sensaciones, nunca nos harán volver a sentirlas. 

Por eso es tan difícil para nosotros prestar atención, escuchar u observar nuestro entorno. Por eso puede parecer difícil entender obras como las producidas en la Edad Media. Es posible que, aunque lo intentemos, no logremos saber exactamente lo que sentía el hombre medieval al admirar y escuchar su realidad pero siempre podremos intentarlo. Una forma de reavivar este primer contacto con el mundo es asistir a un  concierto y aguzar el oído para poder descifrar los mensajes que esconde la música y su lírica. Para ello es necesario situarnos en el sitio donde se llevara a cabo la re-presentación. No debemos perder de vista que un espacio profano se sacraliza de distintas formas.

II.

¿Cómo y por que se funden los planos sagrados y profanos en un espacio determinado como puede ser un foro?

En mi experiencia pasa lo siguiente: Se abre una puerta. El tiempo se detiene. Conviven dos eras distintas. Se conjugan y logran la sacralización del espacio y la transformación del Tiempo. Los músicos cruzan el umbral y toman sus posiciones al centro del escenario. Las luces de anfiteatro cesan poco a poco hasta que la penumbra se adueña de las gradas. Todavía se están acomodando los espectadores retrasados. Unos segundos después el silencio reina sólo para ser violado por los acordes del tiempo pasado, del tiempo que quedó atrapado en las cuerdas de un instrumento que no vivió el período de su apogeo pero que lo revive ahora en un lugar, un tiempo y un espacio que hace suyo: el laúd.

En ese momento deja de existir la gente y la tecnología, la diferencia de edades; todo se armoniza para poder reconstruir una época a la que pertenecemos por unos instantes. Se abre el espacio sagrado. Y al abrirse la sensación que tengo como espectadora del concierto la explico con el siguiente texto.

 

Vuélvete instrumento,

Siénteme laúd,

Sángrame las venas con tus dedos

Artista y artificio del sentido.

 

Recórreme, voz, desgarra mis sentidos.

Eleva tu canto lastimero,

Que se escuche en las dunas de desierto,

Que la levante el aire, que la repita el cielo.

Trae a España contigo, llévame voz, a donde perteneces.

    

UNAM
FFYL
Letras hispánicas
Literatura española: Cuentística medieval

Comentarios
Concierto en la prisión.
Escrito por karla el 2006-09-03 14:20:41
Creo ciegamente en el efecto que causa la música en las personas, y en este caso el buen desempeño del grupo Segrel muestra una vez mas, la relación que indudablemente tiene con los sentimientos, sensibilidad y percepción del ser humano, no importando la situación en que se encuentre, su origen, su pasado o cualquier situación de la vida actual. 
Por eso la importancia de tener acceso a todo tipo de arte, en este caso la música, que como trilladamente se dice es universal y en efecto este concierto es la mejor muestra. 
 
No me queda mas que agradecer a la gente que hace posible esta comunicación entre música y personas; para quienes realmente disfrutamos este arte y lo valoramos ya sea por que llena vacíos o nos hace sentir bien simplemente.  
No me gustaría enfocarme en un genero en particular (hombre-mujer), pero en este caso fue dirigido a mujeres en una situación distinta a la mía pero no por ello menos importante para la sociedad y para el grupo Segrel, lo cual habla de la claridad con que valoran su deber y gusto por compartir su música y llevarla a lugares en donde muchas veces es difícil o casi imposible. 
 
"El que cree livianamente, tiene un corazón liviano". 
 
 
Felicidades! 
 
Karla Montes H. 
 
 
editorial
Escrito por molusco el 2006-07-26 04:41:06
Este artículo que han leído, fue escrito por una alumna del curso de letras hispánicas que asistió a uno de los conciertos más concurridos del grupo Segrel, en un espacio espléndido por sus características acústicas y geográficas dentro de la Ciudad de México. Apesar de la triste situación que muchos asistentes puntuales se quedaron fuera porque el cupo del recinto fue rebasado con creces, nos queda la sensación de que fue un concierto histórico por sus propias características, y por el interés tan fuera de lo común, manifestado por un público ilustrado y conocedor: Valga como homenaje a ese público los comentarios críticos de algunos de los asistentes.

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