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[La antigua lírica popular hispánica y el son huasteco]
equeñas
gotas de poesía y música formadas, que al multiplicarse se convierten en un
río, a cuyo caudal de inspiración popular, se unen las palabras y los sonidos
de poetas y músicos profesionales. Cambiante, en crecimiento, viajero, vivo, la
lírica es un arte que no puede aprehenderse en una sola pieza, hay que vivirlo por completo. La
antigua lírica popular hispánica es agua que aún corre en algunas regiones de
México haciendo crecer flores.
Este
programa pretende ser un soplo de aquella pasada primavera en tierras
españolas, cuando poesía y música inundaban el alma de caballeros, dueñas y
doncellas, los juegos de los niños, el orgullo de los reyes, el recreo de los
viejos y los cuadernos de los maestros compositores; y siguiendo el cauce de la
tradición lírica popular hispánica en nuestras tierras, presentamos algunos
sones huastecos de viejo cuño.
A
partir del trabajo exhaustivo de recopilación y crítica contenido en los dos
tomos del Nuevo corpus de la antigua
lírica popular hispánica de Margit Frenk, que reúne poesías, coplas,
refranes, pregones, adivinanzas -anteriormente dispersos en un sinfín de
manuscritos, pliegos sueltos y cancioneros- organizados en grandes bloques
temáticos, el grupo Segrel se ha dado a la tarea de, aprovechando esta magna
obra, acudir a las fuentes musicales que el propio corpus refiere y montar un repertorio que muestre la riqueza
musical con la que aquellos versos líricos se vestían en los tiempos antiguos,
convertidos en un arte dotado de la sencillez emanada de la cotidianidad de la
gente común del campo y de las villas, pero destilado por el gusto refinado y
el trabajo minucioso y experto de los músicos profesionales de la España de los
siglos XV al XVII.
Las
fuentes musicales que nutren el repertorio para este concierto son el
Cancionero Musical de Palacio, el Cancionero de Upsala, el Cancionero de Juan
Vásquez, entre otros, cuya escritura polifónica con las voces por separado
permite interpretaciones que van desde el conjunto coral hasta un solo
instrumento (como las versiones realizadas por los vihuelistas de la época como
Mudarra o Fuenllana). También puede observarse al recorrer estas composiciones
una gama de colores que oscilan entre lo netamente popular y el producto de la
destreza personal de músicos preparados. Sumándose a este colorido, el son
huasteco, de indudable parentesco con las expresiones líricas y musicales
peninsulares, viene a completar nuestro programa, utilizando como puente de
enlace la chacona en cuyos versos se
invoca al puerto de Tampico ("Una cuba hay en Tampico / que da vida todas
horas..."), aportando la ocasión de enriquecer el enfoque tanto de la música de
los cancioneros a través de la percepción de un trovador huasteco, como de los
sones huastecos a través de un ensamble de música antigua.
El
grupo Segrel utiliza para la interpretación y recreación de este repertorio,
instrumentos musicales antiguos que tuvieron un papel fundamental en el arte
lírico medieval-renacentista, e instrumentos propios del huapango, de factura
mexicana y con características particulares, pero descendientes de aquellos, y
que en este concierto conviven en el mismo universo sonoro.
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